un perro
Y así,
mientras la gravedad
empezaba a arrastrar la pelota
en una prolongada elipse,
un perro corría.
La torpeza de lo nimio
se alimenta de los pequeños detalles.
El viento hacia su cara.
A contraluz,
lejos de ese cúmulo de materia
que se oscurece indefinidamente
por detrás de la nuca.
Lo extraordinario latente entre lo ordinario.
Y aún sin tocarla del todo,
con el hocico abierto
y la vista fija en la trayectoria,
sentía el final cada vez más cerca.
—A menos que la escena
se repitiera por un rebote.
La posibilidad es una constante
que se atraganta en su propia tragedia.
de E·C·O·S [2019]
